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18 de mayo de 2010

Soledad Global

¿Qué rol desempeñan hoy los medios de comunicación en la sociedad? ¿Qué tan comunicados estamos realmente? Parecería que la sociedad de la comunicación, la sociedad red, como la llama Castells, tiene como distintivo la cantidad de medios con los cuales contamos para transmitir un mensaje y el uso que le damos a los mismos. ¿Qué cualidades tiene esa comunicación? Estos son algunos de los aspectos que aborda Sergio Sinay a través de su libro "Conectados al vacío", un problema absolutamente vigente que tiene que ver con cómo estamos posicionados como individuos frente al desarrollo mediático y tecnológico actual. Sinay propone que hoy los medios son más medios de conexión que de comunicación. Es decir, lo que importa no es tanto el mensaje sino el medio. Lo que se comunica es cada vez más rudimentario, más tendiente a la liviandad, a la nulidad. La sociedad red se desarrolla en un sentido horizontal más que en lo vertical, de profundidad. Los mensajes que viajan, que soporta la red son mensajes que tienden a ser livianos para que puedan viajar rápidamente, comunicados y multiplicados. Pero lo que advierte Sinay es que este vaciamiento de contenido no es gratuito, tiene efectos sobre el modo en el cual nos comunicamos y relacionamos y en última instancia lo que produce es mayor aislamiento y soledad global. El libro pone en consideración mucha información actualizada sobre distintos sitios Web y sus usos. Habla por ejemplo del sitio de la revista electrónica Smith cuyo lema es "¿todos tienen una historia?".
La revista, dirigida por Larry Smith, propone a sus lectores y visitantes contar su vida en seis palabras. Una mini biografía. (...) Le llueven a Smith las memorias súper breves. Tanto que en 2007, el editor decidió recogerlas en un libro y ese tomo, titulado Six-words Memory Book, encabezó durante meses la lista de los más vendidos de The New York Times. Es un fenómeno típico de estos tiempos en los que, valga la redundancia, parece no haber tiempo. No lo hay para leer, ni para escribir. Quizás tampoco para vivir. Asombra como miles y miles de personas pueden reducir su vida en seis palabras. Nada menos que una vida, este misterioso fenómeno que nos es dado a cada uno por única vez para que exploremos su misterio, su sentido, y para que, como seres singulares, irremplazables e inéditos, le demos a esa vida un propósito. Todo eso en seis palabras. (...) Como si miles y miles de personas hubiesen estado esperando la oportunidad de confesar de un modo breve y veloz la vacuidad de su existencia. "Reparo retretes, me pagan una mierda.", reza una de las autobiografías publicadas. "Nacimiento, infancia, adolescencia, adolescencia, adolescencia, adolescencia.", es otra confesión. Así, hay decenas de centenares. Pero acaso ninguna sea tan paradigmática como ésta: "Nacido en California. Después, nada pasó.". Una contundente definición del vacío existencial.

Es escalofriante el mundo que describe Sinay, un mundo automatizado y feliz de sinsentido. Por momentos se trata de una descripción hiperlúcida, que no vacila en dar ejemplos, datos con los cuales fundamenta su punto de vista. En otros pasajes uno puede sentir un exceso de propósito, de intencionalidad, el escritor vence al investigador, se rompen las distancias de lo objetivable. En uno de los pasajes del libro, critica duramente a Manuel Castells, reconocido sociólogo estudioso de estos temas, por decir: "los usuarios más activos y frecuentes de Internet, cuando se comparan con los no usuarios, son personas más sociables, tienen más amigos, más intensidad de relaciones familiares, más iniciativa profesional, menos tendencia a la depresión y al aislamiento, más autonomía personal, más riqueza comunicativa y más participación ciudadana y sociopolítica". Todo lo contrario es lo que intenta demostrar Sinay en su libro. El único "inconveniente"es que los dichos de Castells están abalados por muchos años de investigación específicamente sobre Internet, todo lo cual está compendiado en nada menos que seis libros que son el resultado del trabajo de varios equipos de investigación y especialistas en la materia. Entonces... ¿soledad global?

Título: Conectados al vacío
Autor: Sergio Sinay
Editorial: Ediciones B.
Cantidad de páginas: 188
Año de edición: 2008

8 de noviembre de 2009

Silvia Bleichmar: una psicoanalista comprometida

Pocas veces podremos encontrarnos con personas tan importantes para el desarrollo de las ideas y el pensamiento de nuestra época. Silvia Bleichmar (1944-2007), ha ocupando ese lugar por mucho tiempo en la escena cultural e intelectual Argentina. Psicoanalista, profesional doctorada en la Universidad París VII, docente, investigadora y escritora, ha escrito numerosos artículos, participado fervientemente en un sinfín de medios de comunicación, llevando adelante una labor crítica y comprometida con su tiempo, que trasciende los límites de la teoría psicoanalítica. En una época en la que el psicoanálisis está en crisis, cuando la imagen de los psicoanalistas ha quedado casi confinada a los espacios privados de las consultas y los divanes. Dice Bleichmar: "Si hay algo que me impacta mucho en la formación analítica es la pérdida de la ambición de incidencia en la cultura del siglo, que fue una ambición muy importante de los psicoanalistas hasta los años 60. Hay una pérdida de todo eso. Yo no sé si se han dado cuenta de que son muy pocos los psicoanalistas convocados para participar de los grandes eventos culturales del país, inclusive a escribir en los diarios."

Hace unos meses se editó el libro Superar la inmediatez (del cual hemos tomado el título a modo de homenaje para una columna en la que comentaremos noticias), en él se recopilan una serie de textos que antes fueron columnas de opinión o entrevistas que le realizaran.

Y agrega en relación al psicoanálisis: "Hace unos años yo hice una metáfora muy dura, diciendo que el psicoanálisis se ha convertido en algo así como las grandes extensiones de tierra improductiva de la oligarquía. A partir del poco trabajo productivo sobre él, siendo de una riqueza extraordinaria, se ha ido empobreciendo y llenando de alimañas... no en el sentido moral del término, sino en el parasitario."

Este libro permite reencontrarnos con esta pensadora, redescubrir los irresistibles contornos de sus ideas, sobre temas diversos que afectan a la sociedad Argentina.


Dos pasajes más del libro:

"Y hay una cosa muy impactante, que es la siguiente: se ha pretendido que la violencia en la Argentina viene de la pobreza, no es verdad. La violencia viene de años de impunidad de violencia de sectores que no han tenido el menor resguardo y que han hecho usufructo de la ley durante años, y además estos sectores han criado hijos impunes."

"La discriminación es la forma manifiesta que asume el deseo de colocar al otro fuera de la categoría de semejante, y en la medida en que lo coloco fuera de la categoría de semejante, todo me está permitido. Este es el modo de excepcionalidad con el cual funcionó el fascismo; lo primero que hace es colocar al otro fuera de la categoría de semejante. Este es el modo con el que operó la dictadura, los "subversivos", entre comillas, ya no eran ciudadanos sino portadores de gérmenes y procreadores de hijos rebeldes".

)

30 de agosto de 2009

Las sesiones de duración variable


Lacan las inventó, una de sus innovaciones técnicas más importantes. Se trata de sesiones cortas que no se rigen por la lógica temporal de la clásica sesión de 50 minutos. Pongamos que llega un paciente a su consulta semanal y luego de un silencio empieza a hablar, apenas ha pronunciado alguna frase el analista da por terminada la sesión. Ese es un ejemplo de una sesión de duración variable, generalmente más utilizadas por psicoanalistas lacanianos. Podría imaginarse el desconcierto del paciente si es que no está familiarizado con esta forma de trabajo. Pero Lacan podía llegar incluso más lejos. En el libro de Pierre Rey “Una temporada con Lacan” relata cómo en alguna oportunidad un analizante llega a su consulta, toca la puerta del famoso psicoanalista y este le suelta algo como: “hoy no vamos a tener sesión pero le voy a cobrar de todos modos”, con lo cual el sujeto se marcha confundido. Creo que es una técnica interesante que produce un corte que puede traer efectos útiles al tratamiento del paciente. Propone que la terapia está ligada a una lógica en donde lo terapeutico no es la sesión en sí misma ni lo que ocurre en ella sino que acontece fuera. Uno de los fundamentos de la sesión variable es el hecho de que el corte, la interrupción en una frase o palabra produce asociaciones, recuerdos, potencia el encuentro con lo nuevo. Todo lo cual podrá ser pensado entre sesión y sesión. La interrupción perturba y genera tensión pero también genera la posibilidad de encontrar nuevos significados y de ir más allá de las resistencias personales.

24 de agosto de 2009

¿Qué es un psicoterapeuta?


Carl Whitaker, se hace esta pregunta en uno de sus libros más importantes “Meditaciones nocturnas de un terapeuta familiar”. Psicoterapeuta y psiquiatra muy destacado en el campo de la terapia familiar, dueño de un estilo propio, creativo y provocador al punto que podría decirse que nadie salía intacto de un encuentro con Whitaker. “Como psiquiatra estoy convencido de que todos los psiquiatras entran en este campo a causa de su preocupación e interés por su propia locura, y con la esperanza de dejarla atrás para no destruirse a sí mismos. “… y más adelante agrega “La persona que atraviesa el proceso de convertirse en psicoterapeuta lo hace a partir de dos evoluciones caracterológicas funcionales. Una es el esfuerzo tendiente a vengarse de lo que ve como una infancia pobre con mala paternidad. Entonces, en un esfuerzo por evitar el pánico de la represalia, la persona decide curar a la madre y el padre de sus malas cualidades parentales (o bien curar a un hermano, o a algún otro pariente).” No estoy seguro de que me convenzan demasiado estas afirmaciones, resultan demasiado analíticas ya que todo remite a una pérdida temprana, todo en definitiva es una repetición... repetición una vez más!. Posiblemente un psicoterapeuta sea mucho más que esto, alguien que pudiera definirse más por sus efectos, lo que produce, como una posibilidad de cambio. Aunque también, claro está, habría que preguntarse qué lugar tiene el psicoterapeuta en el Cambio que opera en el paciente. ¿Cómo se reparten las responsabilidades? Carl Rogers dijo que para que el paciente cambie el terapeuta también debe cambiar con él , esa idea me gusta y creo que también es cierto algo que creo se le adjudica a Lacan de que “muchos pacientes cambian a pesar de el terapeuta”